jueves, 13 de febrero de 2014

San Jerónimo, 600 años

          Esta semana, exactamente el día 11, ha sido el sexto centenario de la colocación de la primera piedra para la construcción del Monasterio de San Jerónimo de Buenavista. Una efeméride digna de celebración, pero debido a las circunstancias que rodean al conjunto arquitectónico no podrán ser del trato que le correspondería a un monumento como éste, con tantos años entre sus muros y formando parte de la historia de esta ciudad, cuyos últimos gobernantes (en colorido plural) nunca han sabido o no han querido tomar decisiones certeras para su correcto mantenimiento, convirtiéndolo en una eterna obra olvidada en el norte del municipio. De esta forma, en Sevilla Legendaria, queremos rendirle este pequeño y merecido homenaje en esa lucha contra el implacable paso del tiempo, algo en lo que muchas personas y su propio barrio se esfuerzan con su labor para que recupere, al menos, parte de un pasado mejor.

Logotipo conmemorativo de la fecha.

Para iniciar esta historia, tenemos que remontarnos a 1413, cuando Diego Martínez, conocido como Diego de Sevilla, retorna a su ciudad natal proveniente de la Orden Jerónima del  Real Monasterio de Sta. Mª de Guadalupe, con la intención de fundar aquí un nuevo monasterio de dicha orden. Así logró dicha propuesta a comienzos del siguiente año, con la colaboración de otro fraile jerónimo llamado Juan de Medina, y principalmente,  gracias a sus padres: Nicolás Martínez de Medina, Caballero Veinticuatro de Sevilla y tesorero del rey castellano Juan II, y Beatriz López de los Roeles,  así como del jurado Juan Esteban que cedió una parcela para su construcción. Dichos terrenos extramuros estaban ubicados al norte entre la ribera del río y el Camino Real, en el llamado Pago de Mazuelos o de Buenavista, de ahí el nombre del monasterio. De este modo comenzó la obra, aunque dependían del monasterio extremeño, hasta que en 1426 ya pasan a formar parte de la Orden Jerónima como monasterio. Pero su fundador falleció a los 70 años de edad en 1446, finalizando la construcción de la iglesia en 1450. Posteriormente el edificio monacal fue ganando reconocimiento entre la autoridad eclesiástica y la gente afín a la Corte, ya que a partir del s.XVI van realizándose diversas obras de ampliación y mejoras, e incluso propiedades por la provincia, gracias a donaciones de nobles, ya que se convierte en hospedería de diversos caballeros y reyes, dada su cercanía al Camino Real. Entre dichas personalidades, figuran los Reyes Católicos, Carlos I, Felipe II y Felipe IV. Precisamente fue el monarca Felipe II quien concede el privilegio de instalar una imprenta, de las primeras en la ciudad, para las bula de las Santas Cruzadas en las Indias.

Plano de planta del Monasterio de S. Jerónimo

Arquitectónicamente, dejan su firma en él gente tan notable como Diego de Riaño, Hernán Ruiz II o Miguel de Zumárraga. De esta forma y junto a la época dorada que vivía toda la ciudad en sí, el monasterio alberga también grandes obras de arte, como la escultura de S. Jerónimo penitente de Pietro Torrigiano y que hoy se ubica en el Museo de Bellas Artes de Sevilla, así como pinturas de Murillo, Zurbarán, Valdés Leal, Juan de Espinal o el propio Torrigiano, de hecho siglos después lo visitarían Ceán Bermúdez y Goya, siendo el autor italiano una de las inspiraciones del genial pintor aragonés.

S. Jerónimo Penitente, Torrigiano.

Lo cual nos sirven estos datos de idea sobre la magnitud del monumento que sería hoy en día si hubiera llegado a conservarse en correctas condiciones. Pero la fortuna no acompañó en los años venideros al monasterio y comienza a decaer, fiel reflejo del propio municipio y del país en general. Esta crisis se acrecentó con la invasión francesa y la Guerra de la Independencia que ya originan los primeros destrozos y saqueos en la primera década del s.XIX, esto unido a la posterior Desamortización de Mendizábal llevó a la desaparición de la orden en el monasterio ante el abandono forzoso de los monjes. Todo estos hechos conllevan al intento de salvaguardar algunas obras en diversas parroquias y conventos de la ciudad como San Gil, San Andrés o Santa Paula, así como multitud de enseres son reutilizados por otros hospitales y los objetos de valor confiscados por el ejército. Las propias dependencias pasan a tener diversos usos, como hospital de leprosos auxiliar al de S. Lázaro, fábrica de cristales del británico Mr. Hodson, cebadero para la cría de cerdos, en la zona norte lindante con la Huerta de Papachina se levanta el Cementerio de St. George o de los Ingleses, colegio de D. Alejandro Farnel, también el actual Colegio Buenavista levantado al sur y fieles luchadores actuales por su conservación, e incluso fue secadero de tabaco de la familia que lo poseía como propiedad privada y que lo vendió al Ayuntamiento de Sevilla hace tres décadas por 25 millones de las extintas pesetas.

Diferentes vistas aéreas del Monasterio a lo largo de los últimos 60 años.
Ya en manos del gobierno local, su ruina se acrecienta entre unos y otros, con más de quince años de espera por convertirlo en el Centro Cívico, algo realizado recientemente de forma inconclusa y un tanto escasa para un proyecto que demanda una rehabilitación bastante más profunda para convertirlo en un espacio de mayor capacidad cultural, social y turística, como sí ha ocurrido en otros lugares situados dentro del casco histórico o no tan lejanos al mismo. Siendo ignorada una propuesta para la Portada de Feria inspirada en el edificio y este su sexto centenario, que quizás hubiera servido como pequeño empujón para salir de ese olvido al que parecen condenarlo muchos ciudadanos.

Torre del Monasterio de S. Jerónimo de Buenavista (Wikipedia).

Aquí finalizamos este homenaje que queremos brindar a este monumento, oficialmente desde 1964, y que sirva de apoyo a ese barrio, al colegio y a tantas personas anónimas que se esfuerzan en su afán de lucha porque el monasterio no quede solo en los libros de la historia. ¡Feliz VI Centenario! Porque 600 años en Sevilla no se cumplen facilmente.


No hay comentarios:

Publicar un comentario