viernes, 31 de julio de 2015

La Playa de María Trifulca.

         Tras un periodo bastante más extenso del que deseábamos, por fin volvemos a retomar nuestros paseos por la historia de la ciudad. Y que mejor ocasión que estos días de verano entre ola y ola, pero de calor, para recordar un lugar no tan lejano en el tiempo que era aprovechado por los sevillanos de la época para refrescarse. Efectivamente, como han podido leer en el título, Sevilla tuvo playa: La Playa de María Trifulca.

Vista aérea de la zona donde se ubicaba la playa. Ortofoto del "Vuelo Americano de 1956".

Como ven en la foto superior, el lugar es bastante fácil de ubicar, ya que se situaría bajo el actual Puente del V Centenario. Estando cercana, por la margen izquierda y en la que sería su orilla más familiar, al barrio de Heliópolis y al antiguo desvío del río Guadaíra y, por la margen derecha, junto al Cortijo del Batán y unos metros antes de las instalaciones de Astilleros, siendo esta orilla para un ambiente más diverso. En dicha imagen también aparecen el estadio Benito Villamarín y ya casi al extremo las barriadas de Guadaíra y de Elcano. El origen de este área recreativa se produce tras la ejecución del Canal del Rey Alfonso XII o popularmente la Corta de Tablada, que posiblemente sea la obra hidráulica más importante del s.XX en la ciudad de Sevilla. Si bien es cierto que, con un libro de historia en la mano, podríamos afirmar que Sevilla tuvo en el pasado no una playa ni dos, sino centenares de ellas. En concreto, todas las que podemos disfrutar hoy en día en la hermosa Costa de la Luz e incluso el Estrecho de Gibraltar justo hasta la desembocadura del río Guadiaro pertenecían al antiguo Reyno de Sevilla, el cual englobaba aproximadamente nuestra actual provincia y las provincias hermanas de Huelva y Cádiz, además de la zona de Antequera y parte del sur de Badajoz. Claro que esos eran otros tiempos, en los que no se hacían migraciones masivas hacia la costa y mucho menos se conocía el significado de unas vacaciones. Lo más parecido sería que la chavalería de cada lugar, en caso de tener algo de ocio, se dieran un remojón en algún río o laguna cercana a su población. Por ejemplo en nuestra ciudad ya hubo baños con anterioridad en la zona de Los Humeros, cerca de la Puerta Real, con horarios establecidos para hombres y mujeres.

Mapa del Reynado de Sevilla 1748 de Francisco Llobet. (Real Academia de la Historia)

Y así llegamos a la época de nuestra playa. El hombre y la naturaleza formaron un arenal fluvial en torno al primer cuarto del s.XX, un rincón del extrarradio que tuvo su explendor en esos años 20, los de la II República, y los primeros de la posguerra, pero que ya en los 50 con el avance de la población y las obras del Puerto tuvo su fin, ya que son las fechas en las que se deja de tener constancia de ahogamientos en dicha zona. Por contra a lo que pudiera parecer, no era un paraíso y menos aún una balsa de aceite, era una playa peligrosa en la que las corrientes del río e inesperados hoyos jugaron malas pasadas a algunos de los bañistas y fatales a otros que no tuvieron suerte de contarlo. Por ello, muchos padres cautelosos prohibían a sus hijos acudir allí, algunos obedecían y otros más rebeldes no dudaban en acudir a la aventura, ya que el peligro natural no era el único motivo de la prohibición, también influenciaba el ambiente más libertino de algunos chozos frecuentados por homosexuales y mujeres que buscaban algo de clientela entre los obreros y marineros del puerto, para llevarlos a la intimidad de las sombras de los eucaliptos.

Posiblemente, un Domingo cualquiera en la margen izquierda.

Muchas son los rumores sobre el nombre de la playa, pero en lo que todos concuerdan es en el difícil y duro carácter de la anciana llamada María, ya fuera la castañera que cantaba Manuel Vallejo, una hortelana de la zona, o la mujer de oscuro pasado que dicen otros, lo que está claro es que este personaje femenino fue la inspiración para que haya llegado hasta nuestros días como María Trifulca. También hubo otros personajes que, como en todo apogeo, no dudaron en buscarse las habichuelas en aquellos tiempos difíciles: hortelanos, venteros y barqueros intentaron ganarse algo ofreciendo lo que buenamente podían, ya fueran unos tomates, un guiso de conejo o cruzando en barcas las orillas como puede verse en algunas de las pocas fotos que recogen aquellos momentos de los sevillanos domingueros, unos años antes de llegar a Matalascañas y Chipiona.


Otra instantánea, ahora en la margen derecha.

Desafortunadamente, el fin de esta playa nuestra tuvo uno de sus principales motivos en la tragedia ocurrida precisamente en los últimos días de un mes de Julio como éste. Fue el 23 de Julio de 1941, cuando un polvorín del Regimiento de Artillería, ubicado en la zona del Batán, explosionó causando numerosos heridos y varios fallecidos, además de desperfectos en las ventanas de las barriadas cercanas debido a la fuerza de la onda expansiva. Fueron días trágicos y de lucha contra las llamas del incendio que obligaron a la evacuación de Heliópolis. Este trágico suceso, así como la evolución y crecimiento de la ciudad y en particular del puerto y su industria adyacente, sentenciaron a esta playa. Posteriormente, hubo alcaldes como el Conde de Halcón o Rojas-Marcos que intentaron llevar a cabo un proyecto de playa fluvial adecuado a la ciudad, como ocurre por ejemplo en París, Ourense, Zurich, Valladolid o Berlín, aunque también tenemos otras posibilidades de escapadas más cercanas en  San Nicolás del Puerto o Zahara de la Sierra. Aquí finalizamos nuestro paseo refrescante de hoy, esperamos que hayan disfrutado de él y también lo hagan de su verano.

2 comentarios:

  1. Una observación: el alfoz de Sevilla no llegaba hasta el sur de la actual provincia de Cáceres, sino de Badajoz.

    Un saludo

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias por percatarse del error, queda corregido. Efectivamente, lindaba con la antigua provincia de Extremadura, en la zona sur de la actual Badajoz.
      Un saludo.

      Eliminar