jueves, 8 de diciembre de 2016

David Roberts y los pueblos sevillanos.

          Volvemos hoy para seguir conociendo mejor al pintor escocés David Roberts, tal y como dijimos en la anterior publicación. Si en dicha ocasión estuvimos paseando por la ciudad, en ésta vamos a acercarnos hasta algunos pueblos de la provincia que también visitó el artista y que no se encuentran muy retirados.

Vista del Castillo de Gaucín, David Roberts (1833)

Fueron muchos los pueblos y ciudades que visitó el británico durante su viaje español, llegando incluso a Gibraltar. El cuadro que vemos arriba representa el Castillo del Águila, en la localidad malagueña de Gaucín, que por entonces pertenecía al denominado Reino de Sevilla, y al fondo se aprecia el Peñón de Gibraltar y todo el Estrecho, con los montes Jebel Musa y el Hacho ceutí en el horizonte africano. Precisamente a finales de ese año se hizo la división provincial actual, en la que Gaucín ya sería un pueblo de Málaga. Así que acerquémonos un poco, en primer lugar a la comarca de los Alcores.

Alcalá de Guadaíra, D. Roberts (1833)

En este óleo vemos una bonita vista del Castillo de Alcalá, probablemente sea la cara oeste del mismo, desde la ribera del río, en la curva que hace a los pies de la fortaleza. Hoy en día, esa ladera la ocupan las viviendas de la c/ Almena o la av. del Águila que sube hasta la Ermita de Nuestra Señora del Águila, patrona de la población alcalareña.

Vista del río Guadaíra, D. Roberts 

En esta otra imagen tenemos una vista más lejana y silvestre del río Guadaíra. En primer término se sitúa la vida ribereña con uno de los famosos molinos harineros y al fondo se aprecia la silueta del pueblo coronado por el castillo y la ermita. Posiblemente realizada más tarde de 1833, puede que se trate de una copia de regalo o por encargo del siguiente cuadro.

Castillo de Alcalá de Guadaíra, D. Roberts (1833). Museo del Prado.

Se trata de otra obra que podemos ver en el Museo del Prado es este atardecer sobre el castillo alcalareño. Allí forma pareja con el óleo de la Torre del Oro que vimos en nuestro paseo anterior. Si se fijan bien, encontrarán el más que parecido entre este óleo y el de más arriba, aunque en esta pintura vemos una visión más romántica y un caserío más orientalizado por el artista. Estos paisajes también inspirarían al español Jenaro Pérez Villaamil, en lo que parece un legado de influencias iniciado por Richard Ford que visitó bastantes pueblos y haciendas sevillanas.

Alcázar de Carmona, D. Roberts (1833). Museo Victoria & Albert, Londres.

Seguimos por Los Alcores hasta llegar a Carmona, allí en su parte situada más al este nos ubicamos en el tajo del Picacho para contemplar esta visión romántica del Alcázar de Carmona, sede actual del Parador Nacional de esta localidad. A los pies del acantilado se sitúa la solitaria Ermita de Santa Lucía, ya que el escarpe del terreno ha impedido que las viviendas, que hoy dificultan más esta vista, avancen mucho más allá.

Entrada a la ciudad de Carmona, D. Roberts (1836)
Esta estampa que vemos, el camino que entra en Carmona, es una bella imagen de los principales monumentos de dicha población. Se trata de un grabado hecho a partir de una acuarela de 1833 expuesta en el Museo de Bellas Artes de Oviedo, en la que se representa el atardecer, aunque también existe un óleo de 1853 que regaló el autor a su dentista.

Interior del Convento de la Concepción de Carmona, D. Roberts (1837)
(Biblioteca Nacional de España)

En la otra ocasión, ya vimos láminas sevillanas de su obra "Picturesque Sketches in Spain during of years 1832 & 1833" , ahora tenemos esta litografía de las monjas del Convento de la Purísima Concepción haciendo vigilia en el interior de la capilla. En la siguiente imagen saldremos al exterior de este edificio.

Plaza del Mercado de Carmona, D. Roberts (1837)
(Biblioteca Nacional de España)

También de dicho libro es esta otra litografía de la Plaza del Mercado, pero que no es la actual de abastos que se sitúa sobre el solar del desaparecido Convento de Santa Catalina. Aquí estaríamos en un ajetreo mercantil de lo que ahora se llama Paseo del Estatuto y como decíamos, vemos una cambiada fachada exterior del Convento de la Concepción, además de la cúpula y campanario de San Pedro, que guarda un parecido a la Giralda. Detrás asoma la Puerta de Sevilla y al fondo la silueta de muros en la parte más alta de Carmona y la que parece ser la torre de la iglesia de Santa María.

Ruinas de la antigua ciudad de Itálica, D. Roberts (1836)

Cerramos este paseo llegando hasta Itálica, una ciudad en ruinas de la que aún faltaba mucho por excavar y descubrir, algo que sucede todavía hoy en día. En este grabado vemos parte del Anfiteatro con el impresionante Monasterio de San Isidoro del Campo detrás y junto al río Guadalquivir, al fondo una brumosa Giralda asoma en el horizonte hispalense. Finalmente, el pintor escocés tuvo que abandonar Sevilla precipitadamente en septiembre de 1833, debido al brote de una epidemia de cólera que le impidió regresar por donde había venido, por lo que embarcó en nuestro puerto para regresar a las Islas Británicas tras cinco semanas de dificultosa navegación. Ya en su tierra, consiguió explotar los apuntes y dibujos de su viaje hispano hasta 1838, fecha en la que emprendió su otro exitoso viaje por Egipto y Tierra Santa, también con imágenes preciosas pero que nos pillan muy lejos, por lo que nos quedamos disfrutando de nuestra Sevilla legendaria.

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