miércoles, 18 de enero de 2017

Sevilla a través de Richard Ford.

          Comenzamos este nuevo año retomando a un personaje del que ya hablamos con anterioridad y que no es otro que el viajero inglés Richard Ford. Y es que si a finales del año pasado conocimos a su amigo, el pintor escocés David Roberts, del que tuvimos que escribir en un par de ocasiones, ahora queremos redescubrir más rincones de nuestra Sevilla a través de más estampas del dibujante inglés.

Richard Ford, retrato de su amigo John F. Lewis.

Como ya comentamos en dicha ocasión, Richard Ford realizó un amplio viaje por España y estuvo asentado durante tres años en nuestra tierra, entre Sevilla y Granada. Al igual que su amigo D. Roberts, realizó una gran cantidad de dibujos que están custodiados en su mayoría por su familia. Por eso hoy vamos a emprender una nueva ruta rodeando la muralla para ver aquella ciudad decimonónica, comenzando por algunos de sus primeros dibujos de 1830, recién llegado a Sevilla.

Puerta de Jerez.

Arriba vemos una estampa de la desaparecida Puerta de Jerez y la muralla que sigue hacia una Torre del Oro un tanto alta, aunque recordemos que él no era un profesional del arte, más bien un viajero al que le gustaba plasmar lo que veía a modo de recuerdo, ya que aún faltaban algunos años para que las recientemente inventadas cámaras fotográficas se comercializaran de manera habitual.

Puerta Nueva o de San Fernando.

De la misma fecha a la anterior, y además muy próxima, encontramos esta vista de la Puerta Nueva con las diferentes anotaciones del autor que nos indican lo que aparece en la imagen. Empezando por la izquierda, se sitúa la Fábrica de Tabacos, luego la Puerta  Nueva o de San Fernando y tras los muros se ve la vegetación de los Reales Alcázares, apareciendo al fondo la Catedral con la Giralda. En primer plano, se aprecia el arroyo Tagarete con algunas alcantarillas que lo cruzan, justo antes de entrar en la bóveda que lo cubre a su paso por la c/San Fernando hasta su desembocadura junto a la Torre del Oro.

Puerta de la Carne.

Continuamos por los Jardines de Murillo y avanzamos a 1831, fecha en la que el inglés hizo este dibujo de la Puerta de la Carne, con la Giralda sobre el caserío sevillano. Hoy en día ya sólo queda el nombre de la derribada puerta, tampoco permanecen los lienzos de muralla más cercanos, pero sin embargo si está en pie la casa del tejado peculiar que está tras la entrada y que hoy hace esquina con la c/Cano y Cueto.

Puerta Osario.

Volvemos a 1830 y ya nos adelantamos hasta otra antigua puerta de la ciudad, en este caso la Puerta Osario, que aparece en el lateral de esta amplia vista de la Ronda, con un diferente Convento del Valle en el centro y que actualmente es la sede de la Hermandad de los Gitanos. La muralla se pierde al fondo en lo que ahora son los Jardines del Valle, llegando a lo que sería la Puerta del Sol. En la anterior publicación sobre Richard Ford, podemos ver una imagen de la misma zona pero con la perspectiva en sentido inverso.

Interior de la Puerta del Sol.

Precisamente nos acercamos a la también desaparecida Puerta del Sol y por ella nos adentramos en la ciudad para ver el interior de dicha zona en 1831. El aspecto actual es completamente diferente al de este dibujo, en el que volvemos a ver un trozo de muralla con diferentes torreones y el humilde caserío de la feligresía de Santa Lucía, cuyo dibujo podemos ver en la entrada que enlazamos. En dicho barrio vivía la familia Guerrero González, es decir los padres y hermanos de Santa Ángela de la Cruz, que nacería en la siguiente década.

Vista de la Ermita de San Hermenegildo.

Algo más adelante y de la misma época que la anterior observamos esta estampa de la c/Muñoz León, popularmente conocida como "La Ronda", en la que vemos el Convento de Capuchinos, la que nombra como Ermita de San Hermenegildo y sobre las almenas del lienzo de muralla macareno asoma el campanario de San Julián. Bonita y tranquila imagen del pasado de la ciudad hispalense.

Sevilla desde La Cartuja.

Pasamos al año 1833 y, gracias a que en la Puerta de la Barqueta hemos podido tomar una barcaza que nos cruce el río, nos encontramos en La Cartuja. Desde este punto, nuestro personaje dejó plasmada esta vista de Sevilla en la que destacan la Catedral y la Giralda, con su precioso boceto central de propina, la Torre del Oro, el Puente de Barcas y Triana con la iglesia de Santa Ana. Al fondo se aprecian las siluetas de dos serranías con su correspondiente anotación que, aunque no se puede leer bien, serán la Sierra Sur de Sevilla y la gaditana Sierra del Pinar con El Torreón, como pico más alto de dicha provincia y que es visible desde muchos puntos de la nuestra en días claros.

Vista del Monasterio de Santa Mª de las Cuevas.

Este otro dibujo de 1831 nos lleva a pasear otra vez por la orilla del río Guadalquivir, que refleja el monumento. Ahora en concreto estamos en la actual c/Torneo, que por entonces tenía diferentes nombres y en la parte del barrio de los Humeros recibía el nombre de Acera de la Huerta, en referencia a la Huerta de Colón. Es la imagen contraria a la anterior y en ella vemos todo el conjunto del Monasterio de Santa María de las Cuevas, pocos años antes de que la Desamortización de Mendizábal expulsara a los monjes cartujos.

La Puerta Real.

Desde la misma calle podemos continuar un poco más adelante para ver el exterior de la Puerta Real, en uno de los primeros apuntes gráficos que también hizo al llegar a nuestra urbe en 1830. Detrás de la muralla, que se pierde tras el caserío adosado, nos sorprende el que fuera Convento de Nuestra Señora de la Merced. La casa grande mercedaria acogió a las hermandades de La Soledad de San Lorenzo, que tuvo que abandonarlo con la invasión francesa, y por el mismo motivo albergó a la del Santo Entierro, además del Museo, que es la única que permanece en su capilla después de que la Desamortización de Mendizábal también expulsara a la comunidad de monjes y comenzara a albergar más obras hasta ser el Museo de Bellas Artes que hoy tenemos.

Sevilla desde Las Delicias.

Siguiendo el curso del Guadalquivir, estaríamos junto al Paseo de las Delicias en 1832. Esta zona era el desaparecido meandro de Los Gordales, los terrenos que actualmente ocupa nuestro Real de la Feria. Así podemos ver que la perspectiva de este dibujo abarca desde Santa Ana y el Convento de los Remedios en la orilla trianera y a esta orilla del río la inacabada Maestranza, la Torre del Oro, las Atarazanas, el Hospital de la Caridad, el Palacio de San Telmo y la Catedral con la esbelta Giralda.

Puerta y Alcázares de Sevilla.

También del mismo año que la anterior, observamos esta estampa que nos transporta a una Plaza del Triunfo bastante diferente a la actual. Aún existían casas adosadas al exterior de los muros de los Alcázares, con balconada en una de las torres, otra vivienda en la que hoy es la c/Joaquín Romero Murube por la que nos adentramos en el barrio de Santa Cruz, y además vemos un espacio diáfano sin el monumento a la Inmaculada Concepción ni el arbolado, que serían colocados ya en el s.XX.

El Arquillo de la Plata.

Seguimos en 1832 y no muy lejos del anterior rincón sevillano, ya que ahora estamos en plena av. de la Constitución haciendo esquina con la c/Santo Tomás. En dicho cruce vemos una parte del Archivo de Indias, al fondo de la vía vemos otra parte de la muralla de los Alcázares también con casas apoyadas sobre ella, en el centro, y donde afortunadamente sigue, la hexagonal Torre de Abd el-Aziz o Santo Tomás que prolonga su muro hacia el Arquillo de la Plata o Abd el-Aziz.

Carmona desde el barrio de San Pedro.

Al igual que hicimos la primera vez que escribimos sobre el británico, este paseo lo vamos a terminar alejados de la ciudad. Si en dicha ocasión nos quedamos en la Hacienda de San Bartolomé, ahora prolongamos algo más el camino para llegar a Carmona. Este dibujo del barrio de San Pedro nos recuerda a otro que vimos de su amigo David Roberts, y es que como comentamos ahí, probablemente sea uno de los que Ford le mostró a su colega escocés y le sirvieran de inspiración. Obviamente, en el tiempo que estuvo aquí, también visitó otros pueblos como Gelves, San Juan de Aznalfarache, Alcalá de Guadaíra o diferentes haciendas olivareras de Dos Hermanas, entre otros lugares, pero con esta imagen nos despedimos del singular viajero inglés y terminamos este recuerdo a su legado de cientos de dibujos que nos permiten viajar al pasado de esta Sevilla legendaria.

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