jueves, 9 de febrero de 2017

San Lázaro, el abandono de un hospital.

          La mayoría de ustedes ya saben, leyendo el título, de lo que vamos a escribir hoy. Sin embargo cada día no son cientos, sino miles los vehículos que pasan o sufren un atasco en las vías aledañas a este hospital, siendo muchos los que desconocen qué es San Lázaro y cuál es su historia. Y es que un edificio con un origen tan antiguo tiene sus siglos de historia, leyendas y anécdotas, así que es el lugar que elegimos hoy para pasear por esta Sevilla Legendaria.

Torre y ábside de la iglesia.

Hoy en día, al llegar a San Lázaro, nos encontramos una glorieta con bloques de viviendas de finales del pasado siglo, un hotel de cuestionado diseño y un templo mormón, además de lo que debería ser todo un símbolo del patrimonio de esta ciudad, pero que desgraciadamente es un BIC en un lamentable estado de conservación. Esta situación ya nos resulta tristemente cotidiana en nuestra ciudad, donde no muy lejos de aquí tenemos otros ejemplos que ya hemos visto, como el Monasterio de San Jerónimo o el Cementerio Inglés, aunque lamentablemente también hemos comentado otros casos de abandono en la provincia, como Gandul.

Actual entrada del hospital
 por la que fuera la antigua Torre de los Gausines.

Su historia es bastante remota, de hecho tenemos que remontarnos a la Isbiliya almohade. En época musulmana fue cuando se amplió la muralla al recorrido que podríamos ver ahora, si la piqueta no hubiera hecho estragos al dejarnos solamente algunos tramos. A extramuros, posiblemente en lugares que albergaron villas romanas, se situaron numerosas alquerías cuyas huertas llenaron sobretodo la zona norte y este, en los fértiles terrenos entre el Guadalquivir y los arroyos Tamarguillo y Tagarete. En esos campos se situaron diferentes torres almenaras que servían como el primer cordón de seguridad de la ciudad, ya que se podían comunicar visualmente en caso de peligro. La mayoría están desaparecidas, quedando el recuerdo de sus nombres y lugares. Tal es el caso de la alquería de Goles, frente a la Puerta Real o de Goles precisamente, la Torre de los Herberos en la antigua Orippo, en el actual término de Dos Hermanas, la Torre Blanca que milagrosamente persiste en el nudo de la SE-30 con la Carretera de Utrera o la Torre Blanca de los Caños, cuna de dicho barrio, son algunas de éstas. Otra, la que nos interesa ahora, es la Torre de los Gausines, llamada así por los dos hermanos moros que fueron los alarifes que la construyeron y que hoy en día es el transformado rectángulo que sirve de entrada al recinto a través de la portada manierista que vemos en las fotografías.

Acceso al Hospital de San Lázaro a través de la Torre de los Gausines.
(IAPH. Archivo Serrano 1935, Fototeca Municipal de Sevilla.)

En 1248, el rey Fernando III reconquistó Sevilla y, según algunas fuentes, había establecido en aquel lugar un campamento para los afectados de lepra y que hacía las veces de hospital de campaña durante el asedio al que sometió a la urbe musulmana, lo cierto es que fue su hijo Alfonso X quien fundó la Casa de San Lázaro junto a la Torre de los Gausines a mediados del s.XIII y al pie de la Estrada Real de Castilla, separada unos 2km de la ciudad. Estamos por tanto ante el hospital más antiguo de Sevilla, el Real Hospital de San Lázaro.

Primera página del "Traslado de fecha 1574, de la provisión
del Rey Alfonso XI sobre los enfermos de esta casa"
de 1334. (IAPH .Archivo Diputación de Sevilla.)

Así van pasando los años y el lazareto va tomando forma, atrás quedan las pequeñas casitas que acogían a los enfermos y el edificio comienza a construirse, como vemos arriba que dispuso el Rey Alfonso XI.  Aunque es complicado averiguar como fue al principio, sí sabemos que a comienzos del s.XV se levanta la Iglesia de San Lázaro. La misma que un siglo después, acogería la fundación de la hermandad de la Humildad y Paciencia, que posteriormente su uniría a la de la Sagrada Cena, tal como la conocemos en la actualidad.

San Lázaro. Libro de protocolos de casas, tributos
 y propiedades, 1647. (Archivo Diputación de Sevilla.)

El templo es del estilo gótico-mudéjar, tan propio de la época. Consta de tres naves y un retablo mayor con pinturas de Villegas y Marmolejo. Debido a una ampliación del conjunto en el s.XVIII, el pórtico fue trasladado a su actual ubicación, pero como vemos en la imagen inferior, el desnivel de la calle con respecto a la iglesia ha hecho que la entrada quede algo enterrada, probablemente para evitar las inundaciones del río, por lo que su actual acceso es desde el interior del propio hospital. Sobre el dintel está colocado un azulejo que representa al santo que da nombre a este centro. Desde 1998 se encuentra desacralizada y en un continúo estado de abandono que agrava su conservación.

Antiguo pórtico de entrada a la iglesia.

De mediados del s.XVI es la fachada renacentista que queda más cercana al cementerio y que, según los investigadores, podría ser de Hernán Ruiz II. El conjunto ha sufrido diversas reformas y modificaciones a lo largo de los siglos, lo que llevó a pensar que el patio que vemos abajo eran restos del mudéjar, siendo  realmente una reforma neomudéjar de los años 20 del pasado siglo, que no deja de darle un bonito aspecto al patio.

Patio y galerías de entrada al recinto hospitalario antiguo.

Otra obra proyectada por Hernán Ruiz II fue una cruz de mármol que se ubicaba junto al hospital, y que fue ejecutada por Diego Alcaraz en 1564. Como pueden ver en la siguiente imagen, el humilladero de esta cruz no es otro que el ubicado hoy en día en la Plazuela de Santa Marta, trasladado allí por la Diputación en el primer cuarto del s.XX.

Humilladero de San Lázaro en la actualidad.

Como todo hospital al ser un centro que alberga a personas enfermas, muchas de ellas han fallecido, pues a lo largo de su historia han pasado diferentes brotes de peste y fiebre amarilla, además hubo una época que por su cercanía al cementerio de San Fernando parecía ser la última parada en vida de muchos enfermos. Así que son numerosas las anécdotas o vivencias misteriosas que allí han sufrido diferentes trabajadores y pacientes. Algunos dicen que aparecen monjas que no suelen ser buen agüero, y es que las Hermanas de la Caridad se encargaron del recinto desde 1864 hasta que llegó la Diputación. Otros directamente dicen que quien aparece no es otra que la misma muerte vestida de negro. También hay quien relata que la campana de la iglesia ha tañido, sin ser ya posible, alguna noche las mismas veces que el número de personas que fallecían. Aparatos que no funcionan  y otros que lo hacen estando desconectados, algún incendio e incluso accidentes de tráfico en la misma puerta son algunas de las historias que dan su halo misterioso a tan legendario lugar.

Médicos y enfermeros en el patio en 1935.
(IAPH. Archivo Serrano 1935, Fototeca Municipal de Sevilla.)

Pues llegamos al final de nuestra visita con la esperanza, que es lo último que se pierde, de que a quienes corresponda pongan remedio a esta dejadez, ya que al parecer Sanidad y Cultura se pasan la pelota sin hacer nada. Mientras disfruten lo que puedan de esta joya medieval.

Trasera de la iglesia con numerosos desperfectos.





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