miércoles, 22 de marzo de 2017

La Reja del Diablo.

          Este año conmemoramos en esta ciudad el cuarto centenario de nuestro paisano, el genial pintor barroco Esteban Murillo. Pero hoy no nos vamos a dedicar a hablar de él, tan solo nos acercaremos por el actual barrio de Santa Cruz, a la plaza en la que la tradición ha situado siempre la última morada del pintor. Allí buscaremos una peculiar ventana de una de las casas del laberinto de este turístico barrio de la capital, se trata de la Reja del Diablo en la Plaza Alfaro.

La Plaza Alfaro en una postal del Barrio de Santa Cruz, L. Roisin en la primera mitad del s.XX.
Vemos en esta postal la encalada plaza y justo en el centro, bajo el gran ventanal con reja de forja, una ventana rectangular. Esa ventana es la que va a acaparar nuestra atención en nuestra visita a este sevillano rincón.

Rótulo a la derecha de la plaza.

Este sitio ya aparece a finales del s.XVI denominado como Plazuela del Obispo Esquilache, ya que allí había vivido el canónigo de Sevilla y prelado titular de Esquilache, Alonso Fajardo, que fue fundador en 1586 del desparecido Convento de Sta. Justa y Sta. Rufina, vulgo de las Vírgenes. Así figuró en el nomenclátor hispalense hasta finales del s.XVIII, fecha en la que cambia al nombre actual, el cual está dedicado al licenciado Francisco de Alfaro, jurista nacido en la casa familiar de esta plaza en 1551. Nuestro paisano destacó principalmente por ser jurista de Indias y publicar las Ordenanzas de Alfaro con las que notificó los abusos sufridos por los indios de la época.

La Plaza de Alfaro en un dibujo de Richard Ford de 1831 titulado "Casa de Murillo".

Como vemos en este dibujo de R. Ford fechado en 1831, aparece dicha plaza cuando la cruz de mármol permanecía en pie, aunque se derribaría en 1840, y el rectángulo que forma este espacio estaba aún cerrado por la muralla en uno de sus lados, ya que aún no existían los actuales Jardines de Murillo sino la Huerta del Retiro y la Huerta de la Alcoba, situadas entre los Reales Alcázares y el arroyo Tagarete. En la casa de la frontal vemos un pequeño pórtico adosado a la torre de la muralla que se abre hacia el callejón del Agua, y que el británico tituló erróneamente "Casa de Murillo", ya que es común ubicarla allí o frente al cercano Convento de las Teresas, pero en la que realmente vivió nuestro famoso pintor sus últimos años fue en una casa de la contigua Plaza de Santa Cruz.

Esquina de la Plaza Alfaro con la c/Agua en la actualidad.

Dicha casa no era otra que la Casa de Alfaro y que, habitada también por el Deán López Cepero en el s.XIX, terminó siendo derribada en la década de los 70 para levantar el edificio de apartamentos que vemos en la foto superior, intentando respetar la sintonía con el lugar en la medida de lo posible.

Fachada de la vivienda nº 1 de la Plaza Alfaro.

Como decíamos al principio, nos vamos a fijar en una ventana de las muchas que posee la vivienda del nº1 de esta plaza y que hace esquina con la antigua c/Barrabás, hoy en día c/Lope de Rueda, una casa solariega de la época dorada sevillana. Si comparamos la postal del inicio, el dibujo de Richard Ford y la imagen de arriba, observamos que hay un cambio significativo. En el dibujo del hispanista inglés figura una puerta bajo un balcón, mientras que en las otras figuran dos ventanas de menor tamaño y rejas diferentes, una originalidad de cada una de sus ventanas.

La Reja del Diablo.

La ventana de abajo es la que protege esta obra de forja conocida por la Reja del Diablo y que vemos en la foto superior, así como un detalle de la misma en la inferior para apreciar los nudos de hierro que unen sus barrotes. 

Detalle de la Reja del Diablo.

Según relataba el maestro Ocampo en la página de Sevillanadas, se trata de una reja que posiblemente fuera forjada en Úbeda o Jaén y posteriormente reutilizada en esta casa, al igual que otro cancel y un pórtico de entrada en la fachada lateral. Su peculiar nombre se debe a la dificultad para realizarla, puesto que es una reja machihembrada en la cual cada barrote ensarta unos y es ensartada a su vez por otros, de ahí que existan pocos ejemplos como ésta repartidos por el mundo.

Vivienda de la Reja del Diablo
en la esquina con la c/Lope de Rueda.

No sabemos por tanto la fecha exacta en la que esta reja llegó a Sevilla, posiblemente después de la reforma que el barrio de Santa Cruz sufrió entre 1911 y 1915 y que trajo las diferentes aperturas en trozos de la muralla. Lo que sí sabemos es que toda persona que observa esta forja lo tiene por una labor imposible de realizar, por lo que su halo de misterio le ha servido para que perdure bajo ese infernal nombre.

Vista de la Plaza Alfaro desde los Jardines de Murillo.

Admirando la foto de arriba, vemos que sin duda es uno de los rincones más entrañables y a la vez más turísticos que tenemos en esta urbe, e incluso observamos la reformada fuente que lamentablemente está en desuso, y además para finalizar queremos recordar la ópera de Rossini titulada "El barbero de Sevilla", dado que en este lugar tenía su residencia la muchacha protagonista de la obra, Rosina, a la que Fígaro ayuda en su amor con el Conde de Almaviva. Nos despedimos ya de esta pequeña visita a la Plaza Alfaro y esperamos que hayan disfrutado de una vez más de esta Sevilla Legendaria.

1 comentario:

  1. Leí una leyenda sobre la atribución de la reja "al diablo".
    Por otra parte, en YouTube hay algún video en el que habla de esta reja un herrero francés experto en este tipo de rejas.
    Saludos y muchas gracias.

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